La fiebre puede tener múltiples causas, ya que representa uno de los principales mecanismos de defensa del organismo. Es una respuesta regulada por el sistema inmunitario, que eleva la temperatura corporal como estrategia para dificultar la supervivencia y replicación de agentes patógenos.
En este artículo, te explicamos cómo tomar correctamente la temperatura a un animal y cuáles son las diferencias clave entre fiebre e hipertermia.
Hay que tener en cuenta que la temperatura corporal de los perros es diferente a la de los humanos. La temperatura normal oscila entre los 37.5 °C y 39 °C. Después del ejercicio, la temperatura del animal puede llegar a 40,0 °C sin que tenga fiebre. Sin embargo, la temperatura corporal elevada puede ser una señal de que el perro tiene alguna infección o enfermedad considerándose peligroso a partir de los 41 grados.
Para tomar la temperatura de nuestro perro se introduce un termómetro digital en el recto. No se puede estimar la temperatura tocando la nariz o las patas del animal.
La hipertermia se define como un aumento anormal de la temperatura corporal por encima del rango fisiológico, provocado por una producción excesiva de calor, una exposición prolongada a altas temperaturas ambientales o una incapacidad del organismo para disipar el calor de forma eficaz.
A diferencia de la fiebre —que es una respuesta regulada por el hipotálamo frente a la presencia de pirógenos— la hipertermia no implica un reajuste del punto de regulación térmica, sino una falla en los mecanismos de termorregulación.
Una de las formas más graves de hipertermia es el golpe de calor, una emergencia clínica que puede comprometer seriamente la vida del animal si no se actúa con rapidez y eficacia.
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