El Síndrome de Cushing es una de las endocrinopatías más comúnmente diagnosticadas en perros pudiendo ser natural (sobreproducción de glucocorticoides) o iatrogénica (administración crónica de glucocorticoides exógenos).
En perros con Cushing natural, la sobreproducción de cortisol puede ocurrir debido a un tumor en la hipófisis (80-85% de los casos) o en las glándulas suprarrenales (20% de los casos)
El Cushing puede afectar a perros de cualquier raza, pero hay ciertas razas más predispuestas a desarrollar la enfermedad, como, por ejemplo:
Los signos más visibles del síndrome de Cushing incluyen:
Varios de estos signos son similares a aquellos asociados con el proceso normal de envejecimiento y ocurren lentamente durante varios meses, lo cual dificulta reconocerlo como el proceso de la enfermedad en comparación con el envejecimiento "normal”.
Una vez creemos que nuestro paciente es sospechoso de Cushing debemos realizar una serie de pruebas diagnósticas inespecíficas como:
Los dos exámenes o pruebas que se utilizan más comúnmente para confirmar un diagnóstico de síndrome de Cushing se denominan prueba de supresión con dexametasona en dosis bajas (LDDS) y prueba de estimulación con HACT. Puede que sea necesario realizar ambas pruebas.
La producción excesiva de cortisol tiene un impacto negativo en el cuerpo de su perro y, si no se trata, su perro corre un mayor riesgo de desarrollar otras graves enfermedades como, por ejemplo:
El tratamiento del Cushing puede lograrse mediante cirugía (hipofisectomía, adrenalectomía uni o bilateral) o tratamiento médico. El seguimiento regular es crucial para garantizar el éxito del tratamiento. Se recomienda realizar chequeos cada 3-6 meses para ajustar la medicación y vigilar posibles efectos secundarios.
Recuerda echar un ojo a nuestro posgrado en medicina de pequeños animales donde abordaremos numerosas endocrinopatías.