La desparasitación regular en perros es fundamental no solo para proteger su salud, sino también para prevenir la transmisión de enfermedades a otros animales e incluso a los humanos protegiendo así la salud pública. ¿Sabías que muchos parásitos son zoonóticos? Una de las especies más temidas es Echinococcus. En las personas estos gusanos pueden provocar equinococosis alveolar y quística (invasión de los parásitos en el hígado y los pulmones), que requiere tratamiento farmacológico y quirúrgico.
Los parásitos internos, también llamados endoparásitos, son pequeños organismos que viven en el interior del cuerpo del animal, especialmente en el intestino, el corazón y los pulmones, entre otros órganos.
Signos: presencial visible de gusanos en las heces, irritación anal, problemas digestivos como vómitos y diarreas, pérdida de peso, letargia…
Signos: prurito intenso que lleva a un rascado excesivo, enrojecimiento de la piel, heridas, costras o pérdida de pelo.
Existen dos tipos de desparasitación para proteger a los perros frente a parásitos: interna y externa.
Ambos tipos de desparasitación son fundamentales para mantener la salud y el bienestar.
La desparasitación de los perros adultos no es igual para todos: depende en gran medida del estilo de vida del animal y del entorno en el que vive. No necesita la misma protección un perro de ciudad, que otro que pasa mucho tiempo al aire libre, en zonas rurales o en contacto frecuente con otros animales.
En términos generales, se recomienda realizar una desparasitación interna cada tres meses, es decir, una vez por estación. No obstante, esta frecuencia puede ajustarse en función del riesgo al que esté expuesto el perro.
En cuanto a la desparasitación externa, su frecuencia dependerá tanto del estilo de vida del animal como del tipo de producto y su duración.
Mantener una pauta regular de desparasitación es fundamental para la salud.